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La Nota

La Nota 02/03/2003

02/03/2003

Comienza la cuenta atrás. La cuenta atrás para el fin de trimestre, la cuenta atrás para los resultados del Nouryoku Shiken, la cuenta atrás para que vengan Susi, laurita y Luís, la cuenta atrás tomar una decisión definitiva. Creo que ahora sí que voy a comenzar a hacer muescas.

Por la mañana papá y yo hemos desayunado tostadas con mermelada y un cortado, me ha llevado a clases, durante el trayecto ha continuado preguntándome por el fin de semana. Lo mejor es decir muy poco o nada, así seguro que no me pillan en una contradicción. Me sabe mal mentirle, pero está claro, que en esta familia es la única manera de vivir. Las clases de la mañana son asfixiantes, ha habido un momento que me dolía tanto la mano, que creía que me iba a desmayar. ¡Vale! soy muy exagerada, pero me dolía la mano. Ahora comemos, comida rápida, en la sala de estudio, no podemos perder ni un minuto. No sé porque se esfuerzan tanto, pero es realmente contagioso, cuando ves a tu alrededor a todo el mundo estudiando, no te queda más remedio que estudiar.

Hoy he asistido a mis nuevas clases de tarde, estoy en cocina 2 (solo japonesa), caligrafía 2 (para japoneses y extranjeros). Por ahora no hay gran variedad ¿verdad? Y por último (tomado por unanimidad en una asamblea extraordinaria de los Utada) Informática.  Ueeeeeeeeeee, es increíble pero no fue cosa fácil llegar a esta decisión. Tenía a mis hermanos mayores y a papá que querían que hiciera contabilidad, pero gracias a Hiroani que supo vender las excelencias de saber trabajar con los ordenadores hoy por hoy, que conseguí hacer informática.

Cuando he asistido a cocina la señorita Hirata, me ha cogido mucho cariño, se ha alegrado mucho saber que he cogido cocina 2. La mayoría de las alumnas de cocina 1, eran japonesas así que ahora que es comida típica de aquí, somos menos de la mitad. En caligrafía, pues el profesor se ha sorprendido de verme allí, yo también lo estaba, me ha dicho que esta era una asignatura muy dura ¿Qué si estaba segura?. Segura que no la quiero hacer, pero me obligan. Por supuesto, no le he dicho eso, simplemente le he hecho la pelota descaradamente. Y al fin, informática, pues como decirlo, tenemos unos ordenadores que no veremos en años en España y nos vamos a pasar la primera semana sin tocarlos, memorizando un dossier que parece más las páginas amarillas que un libro de informática. Sí, lo sé, no me apunto.

Por la tarde, me ha venido a recoger Kyo en la moto a clase, ha sido genial nos hemos ido a dar una vuelta por el centro, y después me ha dejado a 30 metros del dojo. Cuando he llegado al dojo él ya estaba ayudando a su padre con las clases. Glutamato ha llamado a casa para decirles que hoy merendaría allí, que Kyo ya me acompañaría a casa. Kyo ha dirigido las clases a los alumnos del dojo Takeshita-Glutamato y Glutamato nos ha dado clases a mí y a otras dos chicas que también están aprendiendo defensa personal. Yo hubiera preferido que fuera al revés, pero mejor así, así no levantamos sospechas. Después Glutamato ha sustituido a Kyo, y Kyo y yo hemos merendado pastelitos japoneses y coca-cola. Hemos subido a su habitación, y nos hemos enrollado, su padre no podía dejar el dojo solo y su madre estaba de tiendas con unas amigas, así que seguro que en al menos unas horas no la veríamos el pelo. La habitación de Kyo, no es como me la imaginaba, es al estilo europeo. Cama, escritorio, armarios, estantes, postres,…. No había nada que me hiciera pensar que estaba en la habitación de un chico japonés. Después hemos vuelto a bajar y nos hemos despedido de Glutamato, Kyo me ha acompañado a casa, y papá le ha dado las gracias y se ha disculpado por todas las molestias que le estoy causando. Je, je, je, no creo que a Kyo lo que hemos hecho esta tarde le molestara mucho. Antes que pudieran, echarme en cara algo, he corrido a mi habitación y me he puesto a hacer los deberes, hasta la hora de cenar. A la hora de cenar había Paella 2.0, creo que es la manera de Maru de decirme que me perdona por lo de zorra. Me parece perfecto, que me perdone así no le saldrá ninguna ulcera, por reprimir sus sentimientos. Eichi ha leído durante una hora el libro de los cojones, y como papá tenía que estar con Shoyo en la biblioteca, me ha tocado a mi vigilar que Eichi leyera el puto libro. ¿Se creen que soy imbécil? Cuando Shoyo y yo estábamos castigados, papá podía hacer las dos cosas, dar clases a Shoyo y vigilarme mientras leía. ¿Que pasa que de repente a perdido esa capacidad? Creo que Cris tiene razón me quieren japonizar. Me están comiendo el tarro lenta pero constantemente, como la gota malaya, hasta que llego un momento que crea que sus ideas son también las mías, y comience a pensar en plural, y pierda mi individualidad. Recuérdame que le diga a Cris que pasa demasiado tiempo con Olga.

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1 comentario

Necio Hutopo -

Pues lo que es yo (y será que no conozco muchos japos y que los que vienen a estas tierras son un pelín menos japos por el hecho de estar a varios kilómetros y algunos oceános de sus familias)... Pero de plano no entiendo todo este misterio de Kyo... Sería tan malo decir que, finalmente, hay rollo con un un japo?... no sería ésta una manera de avanzar en tu japonización?
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